Tilín, tilín, tilín, ha sonado al descolgar el teléfono de mi casa en Nueva York. Las sensaciones que le vienen a uno a la cabeza son infinitas cuando reconoce el sonido de una campanita que solo puede ser esa que va entre varales. Sobre todo si uno es malagueño y sabe quien es el Cautivo.
Son las cuatro y media de una tarde de lunes soleada, pero por unos segundos se ha oscurecido la tarde, se han hecho las diez y media y estoy en la calle Mármoles viendo pasar al Cautivo.
Hay un fuerte olor a incienso y a la cera de las velas que portan los nazarenos para guiar el camino de esta imagen maniatada, que va seguida de cerca por su madre trinitaria.
Nunca he sido muy ferviente seguidora de esta fiesta que vivo desde pequeña por amigos y familia. Ser malagueño implica que se quiera o no se quiera se vive la Santa Semana porque la ciudad se para y las calles están llenas de gentes y de nazarenos.
Hace tiempo que no escribo porque la verdad sea dicha se me quitaron las ganas. Cuando comencé este blog me parecía divertido ser un poco crítica con este país en el que me ha tocado vivir.
Era el único sitio donde realmente me sentía cómoda y libre para expresar lo que no me gusta del país y pensaba que era mejor en el mío, a saber, España. Sin saberlo me motivaba el orgullo que siento por mi país. Se me llenaba la boca contando a diestro y siniestro que tenemos Seguridad Social y otras muchas prestaciones sociales de las que carece este país.
Pero tras el bochornoso espectáculo que supone leer cada día los periódicos (digitales por supuesto) y darse de bruces con el panorama político español, el orgullo se queda más bien a la altura del betún y creo que no hacen falta muchas más explicaciones.
Como si fuera un resorte algo se me movió dentro al escuchar los tilín y me entraron nuevamente las ganas de compartir mi aventura americana “ a pesar de mi país”.
Abril 6, 2007 a las 9:23 am
sigue escrbiendo, me encanta tu blog, un beso
Abril 10, 2007 a las 6:32 pm
Es normal que te pase eso, siendo extranjera en un pais completamente diferente al tuyo muchas emociones e ideas cambiarán, nacerán y se transformarán, no sólo de la tierra en la que ahora vives sino también de la que llevas en tu corazón.
Ahora que estás fisicamente lejos verás a España con otros ojos, valorarás muchas cosas que antes ni te detenías a pensar, pero también serás más crítica y eso lejos de ser malo te hará crecer como persona y como española.
Sigue escribiendo, si un dia te nace criticar critica! pero lo importante es compartir tu vida con personas como yo que disfrutamos tus relatos
Un beso de una mexicana que ahora……..vive en España.